Durante los primeros años, la actividad permite a los
niños conocerse a sí mismos y descubrir el entorno, sus límites y sus
posibilidades. La actividad favorece la adquisición de actitudes y valores como
el esfuerzo, la constancia, el respeto, etc. Cada niño tiene ritmos propios de
actividad y descanso.
Cambios
en la actividad de los niños
Hasta los 3 años:
-
Hasta los 6 meses no pueden mantener ninguna posición estable.
-
A los 6 meses comienzan a ser capaces de mantenerse sentados.
-
Hacia los 8 meses empiezan a gatear.
-
Hacia los 12 meses comienzan a caminar.
De 3-6 años:
En
esta etapa el niño experimenta un avance importante en su nivel de autonomía.
Además, tiene un
mejor control de su
propio cuerpo y empieza hacer actividades solo. Se lleva a cabo actividades de
comprensión,
coordinación y expresión: juego simbólico, reglas complejas, etc.
El sueño en la infancia
El sueño en la infancia
El sueño es un estado en el que el
organismo inhibe todas las funciones que le relaciona con el mundo
exterior y
en el que se produce un relajamiento casi completo de los músculos. Estando en este estado,
se necesita poca necesidad de oxígeno y de nutrientes. Poco
riesgo sanguíneo, frecuencia cardiaca y
frecuencia respiratoria. Al despertad, el celebro está recargado y
desorientado.
Los
patrones del sueño
El patrón del sueño viene
definido por la frecuencia y la duración de las dormidas.
- Recién nacidos: se pasan casi todo el día
durmiendo entre 18-20h al día. Hacen varias dormidas, de 3-4h cada una, que se
interrumpen para satisfacer otras necesidades básicas: la alimentación e
higiene.
- 3-12 meses: entre los 3-6 meses duermen
unas 10 horas por la noche, además de 4 siestas de 2 horas. Entre los 6-9 meses duermen 10 horas
por la noche, además de 3 siestas de 2 horas. Entre los 9-12 meses, duermen 12 horas por la noche, además de 2
siestas de 2horas.
- 12-24 meses: duermen 12 horas por la noche y
además tienen 1 siesta de 2h.
- +24 meses: duermen 10h noche + 1 siesta de 2
horas.
Un
sueño saludable
Dormir bien es un factor esencial en la salud. Para
que el sueño sea saludable, hay que tener en cuenta
dos aspectos:
- El patrón del
sueño: cada niño debe dormir las horas necesarias y hacerlo con la
frecuencia que necesite. La duración y frecuencia del sueño dependen de las
particularidades individuales y evolutivas de cada uno y hay que respetarlas.
- La calidad
del sueño: el niño debe poder dormir sin ruidos, sin interrupciones, en un
entorno en el que la iluminación, la temperatura y la higiene sean las
adecuadas, sobre todo un soporte adecuado y en general, en un ambiente
agradable que lo haga sentirse cómodo y seguro.
El
equilibrio vigilia-sueño
La actividad y el sueño son necesidades de los niños
que la persona adulta debe ayudar a satisfacer
aunque se producen de manera
habitual. Los niños se mueven, juegan y
duermen sin necesidad de
enseñarles, pero es fundamental el papel de la persona
adulta para guiar y educar al niño de la manera
más habitual posible. Los ritmos de actividad y reposo se ven
afectados por numerosos aspectos: como
la distribución de ciclos de
alimentación, la cantidad y la calidad de alimentos; los horarios laborales
de la familia, los periodos vacacionales, las fiestas
populares, etc. Ayudar al niño a encontrar el estado
para dormir (bañarlo antes
de dormir, canciones, caricias, etc).
Métodos
para enseñar a dormir
Este
método se basa en definir unos horarios y unas rutinas. Cuando llega la hora de
ir a la cama, hay que seguir las rutinas como por ejemplo reducir la
iluminación, cantar unas canciones, dar un objeto de transmisión, leer un
cuento, etc. Se deja al niño en su cuna, aunque llore, durante periodos de
tiempo cada vez más largos. El niño con
el paso del tiempo dejara de llorar ya que sabrá que no obtiene recompensa por
hacerlo.
Este
método defiende que los niños deben dormir en la cama del padre y de la madre
hasta que tenga 5 años. Según la inglesa que creó este método, argumenta que
hacerlos dormir solos desde las primeras semanas es nocivo ya que aumenta el
estrés, en cambio dormir con los padres da seguridad y confianza a los niños y
mejora a su crecimiento y desarrollo.
Nota: El colecho
puede provocar muertes súbitas por asfixia o aplastamiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario